Crisis en Afganistán

“Esta es la mayor guerra en contra de las mujeres en estos tiempos. Y por desgracia el mundo la está mirando en silencio.” Freshta Karim (fundadora y directora de la biblioteca móvil  Charmaghz en Kabul y defensora de los derechos de la niñez)

Luego de que el presidente de los Estados Unidos de América Joe Biden termina de retirar sus tropas de Afganistán y ante la huida del presidente afgano Ashraf Ghani, los talibanes tomaron el control del país asiatico, provocando el pánico y desesperación en sus habitantes.

En los últimos días hemos observado como millones de afganos intentan abandonar el país de forma desesperada ante el temor de que los talibanes, grupo de fundamentalistas religiosos, al consolidarse en el poder vuelvan a imponer la ‘Sharía’, ley que estuvo vigente durante su régimen anterior, entre 1996 y 2001 y que se caracterizó por numerosas restricciones y maltratos a la población, sobre todo a las mujeres y las niñas quienes fueron prácticamente deshumanizadas.

De acuerdo a la Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán estas son algunas de las prohibiciones más terribles que las mujeres y niñas  podrían enfrentar con la llegada de los talibanes al poder:

  • Prohibición del trabajo femenino fuera del hogar.
  •   Prohibición para las mujeres de salir de casa siempre  que no vayan acompañadas de su mahram, hombre de parentesco cercano, como padre, hermano o marido.
  • Las mujeres tampoco pueden cerrar tratos con comerciantes masculinos.
  • Las mujeres no pueden ser atendidas por médicos varones.
  • Prohibición de acceso a la educación. Las mujeres no pueden acudir a estudiar a escuelas, universidades o cualquier otra institución educativa.
  • La burka deja de ser una elección. Las mujeres no pueden mostrar ninguna parte de su cuerpo en público, por lo que están obligadas a llevar un velo largo que les cubre incluso el rostro (burka). 
  • Todas aquellas mujeres que no vistan de acuerdo a las reglas establecidas por los  talibán o que no vayan acompañadas de su mahram serán sometidas a azotes, palizas y abusos verbales.
  • Las mujeres acusadas de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio serán lapidadas.
  • Prohibición del uso de productos cosméticos.
  •  Las mujeres tienen prohibido hablar o dar la mano a varones que no sean sus parientes cercanos.
  • Ningún extraño debe oír la voz de una mujer, por lo que las mujeres tienen prohibido reír en público.
  •  Prohibido usar zapatos de tacón, ya que pueden producir sonido al caminar (un varón no puede oír los pasos de una mujer).
  • Las mujeres no pueden subirse a un taxi sin la compañía de su mahram .
  • Las mujeres no pueden tener presencia en la radio, la televisión o en reuniones públicas de cualquier tipo.
  •  Las mujeres no pueden practicar deportes, ni acceder a ningún centro deportivo.
  • Las mujeres no pueden reunirse en celebraciones o con propósitos recreativos.
  • Ninguna calle, plaza o avenida puede llevar la palabra ‘mujer’ en su nombre. 
  •  Las mujeres  no deben ser vistas por lo tanto, no pueden asomarse a los balcones o ventanas de sus domicilios. 
  • Las mujeres tienen prohibido el uso de baños públicos.
  • Las mujeres no pueden ser filmadas o fotografiadas.

Aunque la situación es complicada, las valientes mujeres Afganas no se rinden y han salido a las calles para hacerse escuchar,  nosotras desde la distancia  también podemos hacer algunas cosas para apoyarlas.

  • Firmar las diferentes peticiones que han publicado algunas organizaciones exigiendo a sus gobiernos o a la comunidad internacional que tomen medidas para proteger a las víctimas del conflicto Afgano. 
  • Informarnos y ayudar a difundir información de fuentes confiables, para ello podemos seguir las cuentas de periodistas y activistas afganas ( @theafhan, @shabnamnasimi)
  •  Donativos: Algunas  de las organizaciones que están ayudando son:

Women For Afghan Women

Muslim Hands UK
Recordando las palabras de la escritora  Audre Lorde “No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas”, desde Mujeres Radio Net nos  solidarizamos con nuestras hermanas de Afganistán y levantamos nuestras voces para recordar que ninguna ideología, política, cultura o religión puede estar por encima de la defensa y protección de los derechos humanos.

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