Falso empoderamiento: El mito de la Súper mujer

Es difícil hablar de una mujer empoderada y no imaginarnos a una mujer
incansable, toda poderosa que ha encontrado el equilibrio perfecto entre ser
exitosa en su trabajo y mantener su hogar en perfecto orden, sin siquiera
despeinarse; aquella que casualmente aparece muy seguido en películas y
comerciales.
Esa súper mujer que no es real y que sustenta la creencia de que mientras
más cosas hagamos, sin quejarnos de estar cansadas o mostrar malestar, mas
“empoderadas” o “independientes” somos, es la invención más absurda y
esclavizante de todas.
Cuando pensamos en un hombre poderoso e independiente no lo
imaginamos en su traje de corbata, con un sartén en la mano y cargando un bebé
con la otra, mientras habla por teléfono con sus clientes. ¿Por qué entonces a una
mujer “empoderada” si la imaginamos así?
¡Debemos poner límites! la esclavitud no tiene nada que ver con el
empoderamiento. Las labores domésticas y el cuidado de los hijos, familiares
enfermos o adultos mayores no deben corresponder únicamente a las mujeres. Es
nuestra responsabilidad comenzar a exigir que los hombres se involucren en estas
actividades si queremos alcanzar la igualdad de género alguna vez.
No quiero decir que no seamos pro-activas, tampoco que no demos lo
mejor de nosotras en todo aquello que hacemos o que dejemos de buscar la
excelencia. Lo que quiero decir es que dejemos de intentar proyectar esa imagen
de mujer invencible que nos hace más mal que bien y que pocas personas valoran
porque dan por hecho que es “el deber ser”.
Normalicemos estar cansadas y el no poder con todo a la vez, nosotras
también necesitamos tiempo de ocio y tiempo para dedicar a las cosas que nos
gustan. No somos guerreras, no somos 4×4. Lo único que logramos con la sobre
carga de trabajo es enfermarnos y seguir perpetuado un rol impuesto por una
sociedad misógina.

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