Inicia el mes Naranja

Cada 25 de Noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Con motivo de este evento, activistas independientes  y organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, se organizan durante todo el mes para hacer campañas de educación y concienciación contra la violencia que sufren cada día miles de mujeres en el mundo, por esta razón noviembre es conocido como el mes naranja.

            Hablar  y escribir sobre violencia no es algo sencillo, ya que existen muchos tipos de violencia y algunos de ellos están  tan normalizados en la sociedad que suelen pasar desapercibidos. En consecuencia te invitamos a leer este pequeño relato, donde se cruzan  algunas historias sobre esas violencias cotidianas de las que nade habla y que pocas veces detectamos.

Violencias cotidianas

           Ana llegó a su casa y tras saludar a su hermana se encerró en su cuarto, no tuvo un buen día. Aquel proyecto en el que nadie creía, por el que ella lucho desde el principio  y que le causo muchos insomnios, al fin dio sus primeros frutos, pero sus superiores decidieron quitárselo y asignárselo a un compañero que jamás estuvo involucrado. La razón que le dieron  fue que el proyecto había crecido mucho, y que ahora necesitaban alguien  menos emocional, que proyectara más fuerza.

            Dos puertas más allá del apartamento de Ana, Miriam lleva dos horas llorando en el baño para que sus hijos no la vean.

             Miriam renunció  hace unos años a su trabajo para ser ama de casa y cuidar a sus hijos; se ha esmerado mucho en esa labor, pero  hoy su esposo la acusó delante de algunos conocidos de no hacer nada y de vivir como una princesa mientras él trabajaba de sol a sol para mantenerla a ella y a los niños.

            Claudia lleva toda la clase con la mano levantada, pero el profesor la ignora, solo le da el derecho de palabra a sus compañeros varones, cuando manifiesta su molestia por ser ignorada su profesor le responde, “Si el tamaño de sus ideas  es proporcional al tamaño de su falda, es mejor mirarla que escucharla.”

            Al otro lado de la ciudad,  Inés escucha a su tía  justificar la infidelidad de su marido “No es el fin del mundo, debes esforzarte más por recuperarlo, él es un hombre y los hombres buscan por fuera lo que su mujer no les da en casa”.

      A las 7:30 P.M. Martha recibe texto de Diana, su mejor amiga, “El taxista se ha desviado del camino, tengo miedo, no sé qué hacer”.  

            Han pasado tres meses desde que Ana dejó el miedo, renunció a ese trabajo donde no la valoraban. Inició su nuevo emprendimiento, aún está comenzando, pero sabe que con su disciplina, templanza y emocionalidad llegará muy lejos.

            Miriam encontró un empleo, ahora su esposo debe participar en las labores del hogar y en el cuidado de los niños, aprendió a valorar aquello que durante tanto tiempo pasó desapercibido para él.

            Es la graduación  de Claudia, le dieron medalla de honor por ser la mejor estudiante de su promoción, levantó un poco su toga para que se pudiera ver lo escandalosamente corto de su vestido, mientras aquel profesor que la subestimó le colocaba la medalla.

            Inés abandonó a su infiel compañero, está en proceso de divorcio, descubrió que no necesitaba esforzarse por alguien que no la valoraba y que a veces la soledad es la mejor compañía.

            Aún se desconoce el paradero de Diana, Martha aun lucha por encontrarla, ahora es activista por los derechos de las mujeres. El 25 de este mes gritara con fuerza el nombre de su amiga, junto al nombre de otras mujeres también desaparecidas.

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